
Entre 2005 y 2009, se produjeron en España 1.734 accidentes con víctimas entre un vehículo y un animal. Siniestros que provocaron la muerte de 37 personas, 295 lesionados graves, 2.336 lesionados leves y millones de euros en daños materiales.
Se trata de una problemática seria, que comporta docenas de vidas perdidas, miles de heridos y millones de euros anuales en reparaciones y pólizas.
Un dato significativo relacionado y que la mayoría de personas desconoce es el peso que adquieren los animales silvestres más habituales cuando chocamos contra ellos. De dichas equivalencias se deduce que los daños materiales y personales que pueden derivarse de un accidente de estas características pueden ser mayores de lo que solemos suponer, ya que la velocidad multiplica la fuerza del impacto y el peso real del animal arrollado.
Por ejemplo, cuando un vehículo que circula a 60 km/h choca contra un ciervo común, el animal adquiere en el impacto un peso equivalente de 5 toneladas, como si de un elefante se tratara.
Siguiendo con las equivalencias, un jabalí adquiere un peso de 3,5 toneladas, como si de un rinoceronte se tratara. Mientras que un gamo adquiere un peso equivalente de 2,5 toneladas, como si fuera un hipopótamo. Y un corzo, algo más pequeño, adquiere un peso equivalente de 0,8 toneladas, como si de una vaca se tratara.






